Cuando creamos la asociación LA SEMILLA, elegimos este nombre como una metáfora poética y conectada con la naturaleza: sembrando para generar una nueva conciencia y un cambio, haciendo una conexión con pueblos ancestrales, su cultura y su sabiduría. No pensábamos que en este camino, íbamos también a trabajar con semillas de verdad. Sin embargo, es lo que esta pasando y ya son más de dos años en los que hemos desarrollado una alianza con la asociación Kokopelli y la ingeniera agropecuaria Yuli Peláez, conocedora del tema y vicepresidentea de la fundación Entrerios.

Sembrando en el camino...

Hace casi dos años, publicamos un artículo en este Blog para contarles de un trabajo inicial sobre la importancia en la conservación de nuestras semillas. Acabamos de ser aceptados para el proyecto "Semillas sin fronteras" de la asociación Kokopelli, el más grande banco de semillas orgánicas, libres y reproducibles de Europa. Yuli venía adelantando el proyecto de apoyar la creación de redes locales de semillas para iniciar la primera red de custodios de semillas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Los talleres de sensibilización e intercambio - empezados con campesinos y neo-campesinos del territorio - se extendieron a poblaciones indígenas de la Sierra Nevada, como una experiencia piloto en asociación con LA SEMILLA. Aquí se encuentran por ejemplo dos fotos de entrega de semillas al mama kogui Conchacalá y al mama wiwa Awimaku:

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El mamá Awimaku esta viviendo con una pequeña comunidad wiwa y kogui en Némuga cerca de Ubate (Cundinamarca) y esta creando una huerta de plantas medicinales.

¿Porque hablar de semillas?

Con el contacto nuevo con el “mundo moderno”, se esta modificando la agricultura de los indígenas de la Sierra Nevada. Casí todas las semillas que se venden hoy son "híbridas F1 no reproducibles" (*) y a vece transgénicas, creando una dependencia a las semillas comerciales y los agro químicos, conocido también como paquete tecnológico. Esto es una consecuencia de una nueva legislación (Resolución 3168 del ICA) impulsada por el lobby de las cinco grandes multinacionales químicas (Bayer/Monsanto, Syngenta, Dupont, Dow y BASF) y genera en las comunidades perdida de semillas adaptadas al medio ambiente (erosión genética). Indirectamente esto crea también problemas de contaminación de los suelos y de las aguas.
Si bien hemos observado que los indígenas de la Sierra Nevada siguen usando principalmente semillas nativas, los pueblos y comunidades asentados en las zonas bajas están empezando en usar estas semillas comerciales. Esta problemática esta también hoy presente en la gran mayoría de los países del mundo.

Por esto es importante la creación de bancos de semillas nativas y reproducibles con una libre circulación para fortalecer la seguridad, soberanía y autonomía alimentaria de nuestros pueblos y así mismo la biodiversidad y la protección del planeta. Kokopelli trabaja con este objetivo desde hace veinte años y han creado tanto una base de conocimiento cómo el más grande banco de semillas libres, reproducibles y orgánicas de Europa. Este verano, hemos renovado con ellos nuestra adhesión al programa "Semillas sin fronteras" y nos están apoyando en nuestro proyecto.

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Ir mas allá...

Esta experiencia nos permitió dar inicio a este proyecto al que queremos hoy dar una continuidad y una viabilidad, extendiendo la invitación a todas las personas y entidades que sientan una afinidad con nuestro propósito y quisieran apoyarnos y ayudarnos.

(*) Las semillas híbridas F1 son producto de procesos de hibridación que dan alto rendimiento con alta dependencia de productos químicos. Las semillas de las plantas así obtenidas (segunda generación o F2) no dan un buen rendimiento (malformaciones, baja productividad, etc.) obligando al agricultor a comprar semillas cada año.